La Antigua Colegiata San Patricio de Lorca se erige como un emblema de la historia y la fe en la ciudad de Lorca, Murcia, construida en conmemoración de la victoria cristiana en la Batalla de los Alporchones el 17 de marzo de 1452, día de San Patricio. Este templo renacentista y barroco, declarado Monumento Histórico-Artístico en 1941, surgió de la gratitud del pueblo lorquino tras repeler el ejército nazarí liderado por Malik ibn al-Abbas, gracias al valor del alcaide Alonso Fajardo el Bravo, quien comandó unas fuerzas de 300 caballeros y 2000 infantes.
La Antigua Colegiata San Patricio de Lorca reemplazó a la antigua iglesia de San Jorge, erigida sobre sus cimientos y parte de la muralla medieval. En 1529, el Cabildo Municipal impulsó la solicitud de una bula papal, concedida en 1533 por Clemente VII a instancias de Sebastián Clavijo, primer abad de la colegial y deán de la catedral de Murcia. La construcción se prolongó unos 250 años, desde 1536 hasta 1780, con la traza inicial del maestro Jerónimo Quijano, de la Diócesis de Cartagena, quien imprimió un estilo renacentista puro en sus primeras fases.
Con aires catedralicios, la Antigua Colegiata San Patricio de Lorca presenta una planta majestuosa: tres naves, doce capillas laterales en contrafuertes, coro y trascoro, crucero elevado, girola con capillas radiales y torre-campanario en la cabecera. En el siglo XVIII se completaron elementos como el atrio, las Salas Capitulares y la fachada principal, dirigida por José Vallés entre 1694 y 1710, con la colaboración de canteros locales como Ortiz de la Jara y los hermanos Mora. Fue consagrada en 1776 por el obispo Rubín de Celis y nuevamente en 2017 por José Manuel Lorca Planes.
La Antigua Colegiata San Patricio de Lorca albergaba la pretensión de una sede episcopal independiente, evocando la antigua diócesis de Lorca con figuras como el Obispo Suceso, presente en el Concilio de Elvira en el siglo IV. Sede de cofradías como la Curia y el Resucitado, el templo forma parte del conjunto monumental de la Plaza de España, junto al Ayuntamiento y el Palacio del Corregidor. Su historia refleja desafíos como plagas, terremotos y escasez de agua, que dilataron las obras financiadas por el Concejo y donaciones populares.
Tras el Concordato de 1851, la Antigua Colegiata San Patricio de Lorca perdió su dignidad colegial, como muchas en España, pero conserva su esplendor arquitectónico e histórico. Hoy, este icono patrimonial abre sus puertas de martes a jueves de 11:00 a 14:00 horas, viernes de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00 horas, y sábados de 11:00 a 14:30 y de 16:00 a 18:00 horas, cerrado los lunes y domingos. La entrada es válida hasta el 31 de diciembre de 2026, sujeta a disponibilidad, con acceso gratuito para menores de 12 años y apertura de puertas a las 11:00 horas.


