Estos 18 bajorrelieves de Jesús Otero lucen en los laterales de las puertas de acceso al Palacio de Justicia en la calle Alta. Se instalaron en 1960, un año antes de la inauguración del edificio. De formato cuadrado y con un tema compartido: la justicia. Referencias a la mitología grecorromana, el Antiguo Testamento y el Quijote son plenamente reconocibles en algunas escenas de los bajorrelieves. Además, este extraordinario retratista en piedra, esculpió a familiares, amigos y personas de su entorno como Jesús Cancio, su gran amigo y poeta del mar. Veinte años antes Otero había salido de la cárcel tras sobrevivir a dos condenas de muerte por su defensa de la II República. Y aunque nació (1908) y vivió casi toda su vida en Santillana del Mar, su pueblo natal, estudió un tiempo en Madrid y pasó cuatro largos años en distintas cárceles franquistas hasta que finalmente fue indultado.





