La irrupción de Yuja Wang en el circuito de la música clásica supuso una verdadera convulsión, un fenómeno que trascendió lo puramente musical. Su precisión casi sobrehumana y virtuosismo deslumbrante conquistaron al público y a la crítica desde el primer momento, mientras que su eclecticismo, energía salvaje y frescura arrolladora rompían los moldes tradicionales del virtuosismo clásico. Con el paso de los años ha quedado claro que no se trataba de un fenómeno pasajero: su talento prodigioso sigue intacto, ahora acompañado de una profunda madurez musical. Todos estos elementos la han consolidado como uno de los iconos más fascinantes y contemporáneos del mundo clásico. Simplemente, imprescindible.rn





